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San Malaquías fue un obispo irlandés,
discípulo de San Bernardo , que se distinguió por su celo evangélico y
sus milagros, contribuyendo a reintroducir la disciplina perdida en varias
abadías. Canonizado en el año 1199 por el Papa Clemente III. Pero ante todo,
San Malaquías es conocido por sus profecías y sus inquietantes aciertos,
sobre si mismo, sobre Irlanda y sobre los Papas.
De sí mismo anunció a San Bernardo
el día exacto de su muerte. Sobre Irlanda, vaticinó su persecución por
Inglaterra durante siete siglos. Hizo otras muchas revelaciones
sorprendentes que se cumplieron. Pero una de las profecías más
estremecedoras es la que hizo sobre los Papas. Es la siguiente:
Habría un total de 112 Papas Antes
del Final de los Tiempos.
El número 110 correspondería a
Juan Pablo II. El 111 le atribuyo el lema "de gloria olivae"(la
orden olivetana es conocida también como orden benedictina) , y el 112 y
último "Pedro Romano". De este último, cita:
" En la persecución final de la
Iglesia, se sentará "Pedro Romano", quien guiará a su gobernante en medio de
muchas tribulaciones. Después de esto, la ciudad de las siete colinas será
destruida y el temido Juez (Cristo Dios) juzgará a su pueblo."
Curiosamente, el papa Juan Pablo II al que San Malaquías citó bajo el lema "eclipse de sol", nació
bajo un eclipse, el del 18 de mayo de 1920, y fue enterrado bajo otro
eclipse de sol (8 de abril de 2005).
MULTIPLES PROFECIAS
Otra profecía sobre los Papas le
fué revelado al papa San Pío X
en 1909: las condiciones dramáticas en
las uqe un papa (quizá el último), tendrá que abandonar Roma. La cita fué:
" He tenido una visión
terrible. No sé si seré yo o uno de mis sucesores... pero vía un papa
huyendo de roma en medio de los cadáveres de sus hermanos. Se refugiará
disfrazado en alguna parte, y después de un breve rtiro, morirá de una
muerte cruel."
Este tema no es nuevo en las
profecías católicas. Juan de
Vitiguerro, en el S.XIII, predijo que
cuando el mundo se encuentre gravemente perturbado (Fin de los tiempos?) el
Papa cambiará de residencia.
En ese mismo siglo, el beato
Juan Piccolomini
reveló que "Hacia el Final de los Tiempos, el
Papa será derrocado y la sede de Pedro será usurpada".
Juan de Rocapartida,
un siglo después, profetizó que al acercarse el Fin del Mundo, el papa y sus
cardenales tendrían que huir de Roma en tragicas circunstancias, y tras
permanecer un tiempo en el exilio sin ser reconocidos, el Papa sufrirá una
atroz muerte.
Lo mismo vaticinó el venerable
Nicolás de Fluh
en el s.XV, y lo ratificó en el siguiente siglo el hermano
Juan de Clef Rock:
"Hacia los últimos tiempos, tiránicas y
hostiles chusmas robarán a la Iglesia y al clero todas sus posesiones, los
afligirán y martirizarán. Aquéllos que acumulan los mayores abusos serán
tenidos en gran estima."
"En ese momento, el Papa con sus cardenales tendrá que huir de Roma en
trágicas circunstancias a un lugar dónde serán desconocidos. El Papa morirá
en una muerte cruel durante su destierro. Los sufrimientos de la Iglesia
serio mayores a cualquier momento histórico previo."
"Se dice que veinte siglos después de la Encarnación de la Palabra, la
Bestia en su giro se volverá hombre. Aproximadamente el año 2000 D.C., el
Anticristo se revelará al mundo."
Es cierto que las profecías y revelaciones
que coinciden con este criterio primero de San Malaquías son innumerables.
¿Significa eso algo?
Podríamos seguir con el
El venerable Bartolomé Holzhauser, fundador de las sociedades de clérigos
seculares en el siglo XVIII, el cual antes de morir escribió que
"Dios permitirá un gran mal contra
su Iglesia: vendrán súbita e inesperadamente irrumpiendo mientras obispos y
sacerdotes estén durmiendo. Entrarán en Italia y devastarán Roma, quemarán
Iglesias y destruirán todo".
La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa agustina, tuvo visiones, en 1820,
sobre el futuro de la Iglesia. El 13 de mayo de ese año escribió:
"Vi una
fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias
de la falsa Iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de
una secta.
Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión
falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el
cisma más grande que se haya visto en el mundo".
Y acercándonos aún más, la beata Ana María Taigi, en el siglo XIX, vaticinó que "La religión será
perseguida y los sacerdotes masacrados, el Santo Padre se verá obligado a
salir de Roma".
También en ese siglo, la mística María Steiner reveló: "La santa Iglesia
será perseguida, Roma estará sin pastor".
A algunos autores especializados en
profecías, la coincidencia el final del Pontificado de
Juan Pablo II con el inicio de la Gran Tribulación
vaticinada por Nostradamus, les hizo pensar que en Juan Pablo II se cumplirían las
citadas profecías sobre la huida del Papa de Roma.
Esto se debía a que algunos místicos contemporáneos parecían relacionar
expresamente al polaco Juan Pablo II con ello. En 1931, le dijo Jesucristo a Santa Faustina
Kowalska:
"Quiero a Polonia de una manera muy especial: si es fiel y dócil a
mi voluntad, la elevaré en poder y santidad, y de ella saldrá la chispa que
preparará al mundo a mi segunda venida".
Y en 1963, a la vidente española Concepción González le fue revelado que
"Después de este Papa (Juan XXIII) sólo quedarán tres Papas, y luego
empezará el Fin de los Tiempos".
Esto llevó a creer que Juan Pablo II iba a ser el Papa al que le tocaría
huir de Roma, y que en catacumbas se darían dos sucesiones, la del Papa 111,
"De gloria olivae", y la del Papa 112 "Pedro Romano".
De esta opinión fue también el teólogo Malachi Martin, ex colaborador de
Juan XXIII, cuando escribió, refiriéndose a la conspiración externa-interna
contra Juan Pablo II, "Y en el ojo del huracán está el Papa, un genio
geopolítico cuya eliminación se revela como solución a corto plazo".
FALLECE JUAN PABLO II - UN MUNDO INESTABLE
Sin embargo, a raíz del fallecimiento de Juan Pablo II, en abril de 2005, han
quedado claras dos cosas: que el Final de los Tiempos parece ser ahora inminente
(por las razones enunciadas), y que un sucesor conservador (Benedicto, el
actual papa?)
podría desatar la furia liberal que aproveche acontecimientos externos sobre
Roma, en la expectativa de poner al frente de la Iglesia a un Papa
favorecedor de la corriente liberal de la new age. Algo parecido a lo que
sucedió con el asesinato de Juan Pablo I.
Pero las profecías dicen que el Papa huirá de Roma, no que será muerto. Por
lo que una elección liberal ilegítima podría desembocar en el multi
vaticinado cisma de la Iglesia católica. y en este escenario habría sólo una
sucesión en catacumbas, la del Papa 112, "Pedro Romano".
Dicho entorno coincide con el tercer secreto de Fátima, no dado a conocer
aún por el Vaticano: "La hora de las graves pruebas llegará también para la
Iglesia. Habrá cardenales contra cardenales y obispos contra obispos;
Satanás marchará en medio de ellos. En Roma habrá grandes cambios. Lo que
está podrido caerá y lo que cayere no volverá a levantarse. La Iglesia
quedará oscurecida y el mundo será sometido por el terror".
De esta forma, la profecía de San Pablo
referida a la manifestación pública
del Anticristo
se estaría refiriendo al sucesor de Juan Pablo II:
"Tan sólo
con quitar de en medio a aquel que lo retiene, se manifestará el Impío" (II
Ts 2, 6-8), si bien podemos afirmar que el largo pontificado de Juan Pablo
II de hecho ha retrasado la aparición pública de ese personaje.
Todas estas profecías coincidentes arrojan
inquietantes resultados para el futuro de la humanidad. Es posible que
estemos cercanos a la venida del temido Fin de los tiempos y el Anticristo
que también reveló Nostradamus? Sólo el tiempo nos sacará de dudas. Pero
estemos antentos a más señales...
Alicia G.M. - 2005
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