ESPACIO NOSTRADAMUS PRESENTA:

 


                        BOLETIN DE NOTICIAS  POR DON JOSE GARCÍA ÁLVAREZ       bannerjose15.gif (13921 bytes)


  Los pensamientos de uno de los más famosos escritores e investigadores de Las Profecías de Nostradamus y la Parapsicología, ha publicado los libros Las profecías de Nostradamus y APOCALIPSIS FINAL.

 

Boletín Diciembre 2004:  

 

  Las características fundamentales que marcan el último período de esta Civilización son las consecuencias nefastas creadas por las indisciplinas humanas, que están dominando ya a toda la Humanidad. El magnetismo inferior, generado por el atavismo de la carne y los pensamientos disolutos, se recrudece y expande, formando un ambiente peligroso para la existencia humana acorde con la Ley. Es una época en la que se observan verdaderas fatigas espirituales y predomina la negligencia hacia los valores de las zonas más elevadas de la Vida Cósmica.

Las energías primitivas, que han ido saturando progresivamente el "hábitat", han aumentado la desaprensión, el gusto se ha pervertido. En consecuencia, el aura de este orbe también se ha saturado, alcanzando sus fronteras "astroetéreas" con otros planetas, surgiendo entonces las malas influencias astrológicas, que los astrónomos terrestres tanto subestiman. Se ha formado un intenso océano de fuerzas magnéticas, malignas, agresivas y sensuales, que se expanden y convergen en un círculo vicioso cada vez más peligroso para la integridad espiritual de aquellos que son devotos de las cosas superiores.

El más débil pensamiento licencioso encuentra abundante alimento para aventajar e influir mejor en los cerebros ávidos de sensaciones inferiores. El deletéreo contenido del ambiente instiga a las peores sensaciones, predominando el egocentrismo del mundo animal inferior. Hay un inisidioso y voluptuoso convite en el aire, y los seres obedecen fácilmente a un comando pervertido, que los impele hacia los placeres animalescos. Predomina la influencia satánica y aumenta el gusto por las sensaciones brutales y licenciosas. El clima físico se ha vuelto propicio para la sugestión perversa y destructiva de las fuerzas de las tinieblas. Se han acelerado los conflictos entre los hombres, las guerras se han transformado en pavorosos mataderos científicos. Se desarrollan acontecimientos espantosos, crímenes indescriptibles y taras peligrosas. Se han debilitado los propios vínculos sentimentales que aún permitían la mínima moral posible.

                           Los Ingenieros Siderales, que crean los mundos bajo la dirección técnica de la Suprema Ley, conocen y prevéen perfectamente las épocas psicológicas en que deben ocurrir los desajustes periódicos de cada conjunto espiritual reencarnado. En consecuencia, las modificaciones físicas de los planetas se ajustan, herméticamente, a las purificaciones y rectificaciones de sus humanidades, cuando tienden hacia la insanía colectiva. Ese ajuste, previsto con sobrada antelación, beneficia al orbe, como también mejora su coeficiente físico y por lógica su posición planetaria, favoreciendo a sus moradores, que son seleccionados para una existencia más armónica. Nos recuerda a una casa comercial que se halla próxima a la quiebra, e interviene la Ley Jurídica para evitar mayores perjuicios al patrimonio colectivo. Eso es lo que va a ocurrir con nuestro planeta Tierra en estos tiempos finales.

                         Afectuosos saludos,

                         José García Álvarez

 

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Boletín Marzo 2004: 

 

APOCALIPSIS FINAL

No queda más tiempo

José García Álvarez


PREFACIO


Sigo siendo consciente de no pertenecer a esta época, como lo soy de que he
de padecer lo dicho por Lucas en el capítulo XXI de su Evangelio, por la
sola razón de que no pueden, o no quieren entender, que yo tengo que seguir
laborando por la causa de mi Maestro, Jesús el Cristo. Por ello, continúo
rechazando las costumbres de este orbe y todo aquello que pretenda
sujetarme con los lazos materiales del dominio posesivo. Y aguantando el
dolor, a veces insoportable, que debo contrarrestar, para seguir adelante
con mi empeño, recordando que, aparte de las mías, hay otras muchas penas
más grandes en el mundo, físicas y espirituales. Esta tierra en la que
vivimos hoy, es ya una inmensa hoguera de dolores y de males, del espíritu
y del cuerpo.

El "Apocalipsis" de Juan llega a su Final, en el transcurrir del tiempo,
como consecuencia de las equivocaciones de los componentes de una
generación malvada, que no han querido seguir por el camino positivo
marcado por Aquél que los hiciera "a su imagen y semejanza". En este libro
escrito en Patmos, no existe un doble lenguaje, el literario de brillantes
metáforas, que encubre otro críptico, sólo accesible para el hermetismo.
Ocurre con él, como podía haber ocurrido con las cuartetas de Michel de
Nostradamus, si el vidente francés no se hubiera visto obligado por las
circunstancias, a desordenarlas y enmascararlas un poco: hubieran sido
bastante claras de interpretar, con las limitaciones, claro está, de una
persona ubicada en una época muy anterior a la actual, con una diferencia
abismal en cuanto a adelantos técnicos, imposibles de describir, a veces,
ni con la más certera y aproximada de las simbologías.

Teniendo en cuenta que el evangelista Juan, autor del texto, fue colocado
delante de una panorámica, con tintes oscuros y dramáticos, donde
contemplará los últimos tiempos de esta generación, plagada de seres
egoístas, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes, ingratos,
desalmados, sin amor, sin paz, calumniadores, incontinentes, crueles, sin
humanidad, negando todo lo que constituye su esencia, tal como advirtiera
Pablo, en su primera carta a Timoteo, la verdad es que comenzó no teniendo
fácil el transcribir esos "días difíciles". Si, además, fue espectador de
la Naturaleza rebelada, con cataclismos desastrosos, terremotos
demoledores, huracanes, diluvios e inundaciones, temibles trastornos
atmosféricos, epidemias espantosas, hambrunas estremecedoras, crueles y
despiadadas guerras con monstruosos armamentos desconocidos, holocaustos,
matanzas y colosales destrucciones, coexistiendo con una horrenda
generalización de increíbles asesinatos, escándalos abominables,
delincuencia atroz y abusos de todo calibre, es fácil comprender su gran
dificultad para transmitir al hombre del futuro unos hechos, con unas
circunstancias impactantes, las cuales desbordaban totalmente las
existentes en su tiempo.

Es de admirar, por tanto, su talento para encontrar el símbolo más adecuado
a cada acción o elemento determinados. De tal manera, que lo que hubiera
sido imposible de identificar a finales de aquella primera centuria de
nuestra Era cristiana, es totalmente posible para el hombre de hoy, con una
apertura mental muy superior, y un conocimiento aplicado a la existencia
real de todo aquello que el vidente describía. No cabe duda, de que, los
"Ángeles" que se lo mostraron, ya tenían esto previsto, para que su
testimonio fuera fructífero.

Una vez más, he gozado de la tutela de mis Mentores Angélicos y Hermanos
del Cielo, AQUELLOS QUE SON, y su orientación y apoyo han sido
fundamentales para el desarrollo de esta obra, como lo fueron para la de
Nostradamus. Nada hubiera sido posible sin su guía permanente, y su
aclaración constante. Sin necesidad de sentidos astrológicos, alquímicos o
herméticos, para interpretar los textos proféticos construidos llenos de
sencillez, por un hombre sencillo. Y es que, como ELLOS dicen: "A veces, lo
que más cerca tenemos, es lo que menos vemos". Es natural, que si el
Apocalipsis está escrito como "una revelación de Jesucristo, que Dios le
dio para mostrar a sus siervos lo que tiene que suceder", esta revelación
no sea, en absoluto, complicada, ni muy difícil de entender, porque, estos
siervos, son gente sencilla, simple. Ya se sabe: a los que siempre Dios
concede la Verdad, escamoteándosela a los sabios y poderosos.

Era otro de los enigmas que quedaba por descubrir. Terminada esta obra, ya
nada esconderá su misterio y, si algún secreto había, quedará desvelado.
Una vez descorrido el velo, se verá la admirable similitud de lo expuesto
sobre los Tiempos Finales por Jesús el Cristo, con lo dicho por tres de los
que yo considero los más grandes profetas de esta Humanidad: Michel de
Nostradamus, Juan de Patmos y el Papa Juan XXIII.

Precisos, sencillos y cristianos: es indudable que Dios estaba con ellos,
asistiéndoles e inspirándoles. Bienaventurados sean.


 

 

 

 

Boletín Septiembre 2003:

 

LOS TIEMPOS FINALES:  Calendario cronológico de las futuras catástrofes anunciadas por el Profeta.


Hemos entrado en el año 2.003. Un año más que del Amor se aleja y otro más que se acerca al final no deseado.

Los tiempos apocalípticos ya iniciaron su andadura y las miserias ya están siendo recogidas por sus sembradores. Los sucesivos hechos desastrosos que están sucediendo, predichos, corroborados y crecientes en cantidad e intensidad, son negados por aquellos que no quieren ver la realidad que les acecha.

Aumentará la penuria, el horror, el terror, acudirá el pánico. La absurda crisis que padece el mundo se verá enturbiada por aquellos que manejan con ahinco la defensa de sus propios intereses. El odio, la violencia, la destrucción y los cataclismos se acrecentarán en fechas próximas. Los jinetes del Apocalipsis ya iniciaron su cabalgadura y el relinchar de la furia de sus caballos azotarán sin tregua la faz de la Tierra.

Muchos son los hechos que sucederán, con sus efectos vistos por todos, pero sería muy largo de reseñar todas las profecías que, en su momento, fueron vaticinadas por los auténticos profetas, para la mofa de muchos incapaces de percibir los signos de los tiempos.

Por eso, aparte la caída de un asteroide sobre la Tierra en el 2.006, a continuación será expuesto un compendio de aquellos acontecimientos más relevantes que le quedan por sufrir a esta Humanidad hasta el cercano día de su extinción:

 

  1º.- Guerra fulminante entre cristianos, árabes e israelitas.

  2º.- Asesinato del rey español Juan Carlos I de Borbón.

  3º.- Golpe de Estado militar, que acabará con la democracia española.

  4º.- Dictaduras en diversos países europeos, entre ellos España, Italia y Alemania.

  5º.- Graves trastornos sociales en variados países sudamericanos.

  6º.- Terribles inundaciones en numerosos lugares del mundo y sequías espantosas en otros.

  7º.- Violentos terremotos de creciente intensidad y destrucción.

  8º.- Súbitas erupciones volcánicas llenarán de pavor a vastas superficies.

  9º.- Terribles tornados asolarán comarcas enteras con un poder destructivo incalculable.

10º.- Derrumbamiento de las bolsas mundiales y pavoroso caos financiero.

11º.- Sangrientos atentados terroristas azotarán a las naciones de Occidente.

12º.- Invasión de Francia por italianos y alemanes. Tercera Guerra Mundial.

13º.- Huída de Roma del Pontífice Karol Wojtyla.

14º.- Holocaustos indescriptibles con armas atómicas, bacteriológicas y químicas.

15º.- Nombramiento como nuevo Papa del Cardenal Arzobispo de París.

16º.- Nueva derrota de Alemania e Italia en la guerra mundial.

17º.- Secuestro y muerte del Papa "De Gloria Olivae".

18º.- Masiva manifestación extraterrestre.

19º.- Oscurecimiento del Sol y de la Luna.

20º.- Asesinato de Juan Pablo II en Lyón.

21º.- Derrumbamiento de la Iglesia Católica.

22º.- La Guerra de las Razas. China contra Occidente.

23º.- Segunda venida de Jesús el Hijo del Hombre.

24º.- Bajada del cielo de una inmensa astronave conocida como la "Nueva Jerusalén".

25º.- Evacuación de los Elegidos a otros lugares del Sistema Solar.

26º.- Entrada del planeta-cometa Hercólubus en la atmósfera terrestre.

27º.- Descomunales cataclismos sobre todo el orbe terráqueo.

28º.- Variación del Eje de la Tierra por la influencia del astro intruso.

29º.- Trastornos espantosos a nivel planetario.

30º.- Incendio atmosférico generalizado y extinción de esta Humanidad.

 

Esto es lo que le aguarda, entre otras muchas cosas, a esta Generación degenerada, malvada y pervertida. De nada servirán las baladronadas salvacionistas que están extendiendo algunos, porque la purificación y la renovación serán llevadas a cabo de forma traumática, tal como está descrita en el Apocalipsis de Juan y en las Centurias de Nostradamus. A esta Humanidad le sucederá otra nueva que sabrá vivir entre los parámetros del Amor, la Justicia, la Paz y la Fraternidad.

 

 

 

 

 

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